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miércoles, 2 de septiembre de 2015

No. 16 - Serie Micro Aprendizajes Personales

“Cuando creas que ya no te quedan IDEAS... Escucha tu SILENCIO.” Bernardo Crespo  [Aprendizaje No. 16]


Estos aprendizajes forman
 parte de un proyecto personal de libro 
¿Me ayudas a ponerle TÍTULO?

Uno de los aprendizajes más valiosos de cualquier ser humano es reconocer su cansancio. Es posible que te hayan educado en que la rendición no es una opción. También es posible que hayas leído cientos de posts sobre el valor de la perseverancia y que además, te hayas empapado del significado de la palabra “stamina” o resistencia –en espera de cierto grado de flexibilidad por parte de la RAE.  Te puedo asegurar que reconocer tu cansancio es uno de los mayores actos de madurez del ser humano. Reconocerse cansado y actuar en consecuencia es hacerte cargo de tu vida. Algo tan sencillo como eso. Este es un verdadero acto de mesura y responsabilidad.


He leído sobre el valor de los introvertidos a la hora de dirigir y liderar los negocios con éxito y en pocas palabras, su capacidad diferencial estriba en la posibilidad de disfrutar de su soledad, de profundizar en sus emociones y reflexionar pausadamente sobre posibles relaciones provechosas. Puedo estar de acuerdo o no en asociar estas condiciones a un ser introvertido y al mismo tiempo, no dejo de valorar el poder del silencio como agente transformador del cambio. Y en la mayoría de las ocasiones el silencio solo se encuentra en ausencia de compañía. La introspección es un ejercicio de enfrentarte a tus fantasmas y da miedo. El valor diferencial que ofrece escucharte en soledad es liberarte del ruido. Y no es poco.
Algo similar a lo que Daniel Siegel y David Rock llaman Time-In en su conocido The Healthy Mind Platter  o las siete recetas diarias para ejercitar tu cerebro y mejorar el bienestar en tu vida. Estos especialistas en psicología y neurociencia detallan estas siete actividades básicas para la mejora de tu cerebro: tiempo de conexión con otros, tiempo de concentración, tiempo de descanso, tiempo de ejercicio físico, tiempo dedicado al juego, tiempo dedicado a no hacer nada y además tiempo dedicado a la introspección personal. Y este último (Time-In) lo describen como tiempo para reflexionar en soledad, concentrándose en sensaciones, imágenes, sentimientos y pensamientos con el objeto de ayudar a nuestro cerebro a procesar toda la información vivida en el día y potenciar las conexiones neuronales de nuestro cerebro. Es paradójico que un modelo de vida saludable que ha sido reconocido por la Organización Mundial de la Salud y adoptado por el ministerio de Sanidad en Estados Unidos –USDA, US Department of Agriculture-entre en colisión directa con el viejo mito de la soledad como el síntoma más cercano al desequilibrio. No he conocido a ningún profesional valioso que no haya tenido un momento de decaimiento y haya podido generar a partir de su propio aislamiento todo el discernimiento necesario para avanzar en su proceso personal o profesional.
El silencio puede ser tu gran maestro cuando le dejas el espacio necesario para que resuene más que todos tus pensamientos. La sensación de estar agotado y no tener ideas es algo habitual en todos los profesionales que habitualmente ejercitan tareas creativas, sea cual sea el objeto final de la creatividad: una negociación, la solución a un problema técnico, una obra literaria, una idea publicitaria, un nuevo producto o servicio, etc. Todos hemos llegado a un momento donde ya no quedan ideas. ¿Se acabó la chispa? No, no lo creo. Cuanto más conectado estás contigo mismo, más productiva es tu capacidad creadora. Y nada mejor que la soledad, el silencio o la meditación para potenciar esas conexiones.
Nota Práctica y Puesta en acción:
Elige el momento del día para estar solo. Sin nadie y en silencio. Reconoce todos aquellos problemas, todos aquellos retos pendientes que se han acumulado en el día, en la semana o en el mes -si practicas con asiduidad, solo se tratara de los problemas del día. Cierra los ojos y respira profundamente. Date el regalo de emplear este tiempo de silencio para no pensar en esos problemas. Te garantizo que dada la envergadura de determinados problemas, no se van a olvidar. Incluso permítete decirle a ese problema: “luego estoy contigo, ahora quiero silencio”. Y repite esta práctica con todos aquellos pensamientos que te asalten durante el tiempo que vas a estar en silencio. Basta con que empieces con diez minutos. Y respeta ese tiempo, es cuestión de foco. Si eres capaz de trabajar más de ocho, diez o doce horas cada día, bien te puedes regalar diez minutos. Al final de ese espacio de silencio, tus problemas volverán a tu cabeza y no luches tampoco en ese momento. Acepta que vuelvan, por algún motivo son algo importante para ti. Ahora obsérvalos y dime si algo ha cambiado. El silencio no da la solución al problema y sí facilita la cualidad de observación. Simplemente transforma tu observador. En muchas ocasiones, yo he llegado a transformar esos mismos problemas en oportunidades valiosas en mi vida.
Personalmente, llevo practicando meditación más de diez años y siempre me recomendaron una practica diaria en sesiones de media hora, al salir el sol y antes de ponerse el sol. He sido más inconstante unas veces que otras y el valor de la meditación es algo que no tiene parangón en mi vida. Y ciertamente es difícil de explicar a alguien que no se cree capaz de parar diez minutos en silencio, que emplee casi una hora de su tiempo diario. Empieza por diez minutos de silencio al final del día. Este principio es un paso valioso hacia el sosiego, la lucidez y la capacidad creativa. Sorprendentemente, la meditación mejora la productividad y esto algo que ya han demostrado múltiples estudios científicos.
La primera vez siempre cuesta trabajo. No hay ocasión y siempre encontramos mejores formas de emplear nuestro tiempo. No pasa nada. Huye de la tentación de juzgarte y acepta que la practica hace al maestro. La próxima vez será menos difícil y después de repetirlo varias semanas después será una práctica necesaria en tu vida. Recuerda la regla de los 21 días. Después todo es coser y cantar, y esa nueva rutina, ya formará parte natural de tu día a día.
Alguien me enseñó hace tiempo que meditar es borrar el espacio entre pensamiento y pensamiento. En una conversación preciosa que forma parte de la película “Copying Beethoven” (Kimmel & Holland et Al, 2006),  el maestro le recomendaba a su ayudante que para lograr escuchar la música era necesario encontrar primero el silencio. Traduzco al castellano de la versión original:

“…
Anne Holtz: Me dice usted maestro que debo encontrar el silencio en mi interior para poder escuchar la música.
Beethoven: Sí, sí, si. El silencio es la clave. El silencio entre cada nota. Cuando ese silencio te envuelve, tu alma es capaz de cantar. 
…”



Si alguna vez has disfrutado de la belleza del silencio, ya sabes a lo que me refiero. 

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Estas reflexiones y aprendizajes forman parte de un proyecto personal: Mi primer libro

¿Me AYUDAS a darle forma al TÍTULO de mi primer libro?

Título libro @b_crespo_ayuda






Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 12:58 p. m.