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sábado, 23 de noviembre de 2013

Un mándala de letras

Esto es un relato de un hombre, que bien podría no ser un hombre. 



Érase un hombre vestido de los colores más diversos. Un hombre que desafiaba los estándares cromáticos, un hombre que se resistía a ser estándar. 

Un hombre que aprendió a no apegarse a la condición de hombre que establecía su tiempo. 

Un hombre que mientras no discutía con otros, disfrutaba de ser. 

Una oda al ahora, al presente, al ser. 

Y aquel hombre dio vueltas alrededor de su existencia. Y tantas vueltas dio, que al final encontró la circularidad de la razón. 

Allí donde la ética no existe. [...]

Allí donde sí y no, podían significar lo mismo. Allí donde bueno y malo eran partes de una misma cualificación. Y ninguna negaba la anterior, y la primera bien podía afirmar la segunda. 

Un espacio donde la ambigüedad, la incertidumbre, lo posible, el todo y la nada, estaban presentes y no se oponían. 

Un espacio de paz y sosiego. 

Un espacio de mucha energía, decisión, de asertividad, de no lucha y donde no faltaba nadie porque estaban los que habían decidió estar presentes. Los demás, no eran y por eso no estaban, no cabían y además no anhelaban estar. Un espacio donde las personas encontraban su camino y el camino de las personas iba creando espacio. Un lugar donde no había dirección postal y donde la dirección estaba clara. Un momento. Ahora. 

Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 5:51 p. m.