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sábado, 23 de noviembre de 2013

Un mándala de letras

Esto es un relato de un hombre, que bien podría no ser un hombre. 



Érase un hombre vestido de los colores más diversos. Un hombre que desafiaba los estándares cromáticos, un hombre que se resistía a ser estándar. 

Un hombre que aprendió a no apegarse a la condición de hombre que establecía su tiempo. 

Un hombre que mientras no discutía con otros, disfrutaba de ser. 

Una oda al ahora, al presente, al ser. 

Y aquel hombre dio vueltas alrededor de su existencia. Y tantas vueltas dio, que al final encontró la circularidad de la razón. 

Allí donde la ética no existe. [...]

Allí donde sí y no, podían significar lo mismo. Allí donde bueno y malo eran partes de una misma cualificación. Y ninguna negaba la anterior, y la primera bien podía afirmar la segunda. 

Un espacio donde la ambigüedad, la incertidumbre, lo posible, el todo y la nada, estaban presentes y no se oponían. 

Un espacio de paz y sosiego. 

Un espacio de mucha energía, decisión, de asertividad, de no lucha y donde no faltaba nadie porque estaban los que habían decidió estar presentes. Los demás, no eran y por eso no estaban, no cabían y además no anhelaban estar. Un espacio donde las personas encontraban su camino y el camino de las personas iba creando espacio. Un lugar donde no había dirección postal y donde la dirección estaba clara. Un momento. Ahora. 

Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 5:51 p. m.

domingo, 7 de julio de 2013

Aquella mañana

Aquella mañana me levanté algo cansado y ya empezaba a ser rutina. 

Bajé las escaleras, me preparé un café sin hacer ruido para que no se levantara nadie en casa. Me apetecía tomarme un café descalzo, conmigo mismo y nadie más, sentir el frescor de una mañana de verano, laborable y de verano. 

Esa mañana quería disfrutar del café, mirar hacia el cielo, tener que entornar los ojos para no deslumbrarme con la luz del día y poder esbozar una sonrisa antes de resoplar al mirar mi agenda.
Me sentía en gratitud con el universo. La noche anterior no me había quedado hasta tarde leyendo emails atrasados. No quería fastidiarla. Quería disfrutar de ese café y dar las gracias porque esa mañana, yo había decidido cambiar mi vida. Esa mañana yo declaré que daba mi primer paso hacia el cambio, lo daba descalzo. Confiando en el proceso y descalzo.

Hacía tiempo que mis Amigos me decían si eso que hacía a diario valía la pena. Aquellos amigos que no me querían de la misma forma, me decían:"...Sigue empujando, estás a punto de conseguirlo". Yo me debatía cada mañana entre seguir empujando y rendirme. Y esa lucha me dejaba exhausto cada mañana. Agotado cada mañana después de descansar toda una noche. Tenía gracia empezar así un nuevo día, con la vieja energía en la mochila.
¿Alguna vez has sentido que no merece la pena seguir luchando? Yo sí, muchas veces. Y después de sentirlo, seguía empujando.

Lo que toca_@b_crespo


Esa mañana no era igual. Esa mañana me sentía con fuerzas para rendirme. Tenía fuerzas y también miedo, mucho miedo. Sentía que a partir de ese momento, nada iba a ser igual. Y posiblemente no fuera un camino de rosas y tenía claro que me iba a adentrar en esa nueva aventura. Después de todo, mi principal temor era perder la comodidad de la certidumbre, pero quién dice que fuera cómoda esa certeza diaria de acabar el día agotado.

"Hoy empiezo mi cambio" -me dije pausando cada palabra y sintiendo cada acento en lo más profundo de mi alma. Aquella frase la sigo recordando hoy mismo de forma tan vívida como el frescor de aquella mañana de verano, laborable y de verano. Incluso el sabor de aquel café con leche me acaricia el paladar ahora mismo. Puedo sentir la madera bajo mis pies descalzos. 

Al principio todo fue igual, y en cierto modo notaba que algo había cambiado. La misma ducha, el mismo afeitado, la misma rutina de abrir el armario. Quizás nunca había sido igual y sólo aquella mañana yo sabía verlo distinto...




Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 11:29 p. m.

martes, 25 de junio de 2013

Up to the bottom

Deep, deep dwell of sadness
Miserably built with anxiety and dilution
Towered to the bottom
Topped by courage
Let me see your light
Take me to your shadow
Good bye my past
My welcome to the present
My one and only Present...


Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 8:53 a. m.

lunes, 15 de abril de 2013

3 meses de sequía

¿Se puede estar 3 meses seguidos desconectado de lo que más te apasiona?... Y 3 años y puede que 3 vidas. Y aún así es posible vivir. Y mal vivir también, porque en el "bien-vivir" no cabe pasión y desconexión en la misma frase.

Incluso es posible vivir recordándote que tienes que hacer algo que nunca haces. Todo es cuestión de foco, de prioridad, de poner la pasión y atención en la misma onda. Cuando pienso la cantidad de energía que se puede derrochar intentando ser, no me cabe duda que se puede estar toda una vida esperando que llegue lo que siempre estuvo ahí: YO.

Una sabia amiga y profesora - Ana María Torres- me digo una vez:"¿y si no existieran respuestas a tus preguntas? Cada vez que recuerdo esa invitación a la no-explicación, que curiosamente tenía forma de pregunta, me viene a la memoria toda la información que apareció cuando empecé a dejar sin respuestas muchas de mis preguntas. Y no fueron todas. Y el hecho de no fueran todas, responde a la primera pregunta.

Hoy después de ver la reposición de una entrevista a José Luis Sampedro, me quedo con una pregunta-sin-respuesta fruto de una reflexión del economista y humanista fallecido esta semana, ¿Y si el desarrollo interior fuera la alternativa a un sistema que agoniza?
Sampedro reivindicaba el "deber de vivir" y el desarrollo de la persona como vía de vida en un sistema atenazado por el miedo y las inconsistencias. ¿Y no será que nos sobran las explicaciones a preguntas que nunca nos hicimos?

Nuestro cuerpo sabe de razones que nuestro cerebro no alcanzará nunca a elaborar. ¿Y seguimos buscando explicaciones a nuestro dolor físico?, ¿no será que nuestro cuerpo está hastiado de vivir desconectado de nuestra mente?... Y eso puede durar 3 meses, 3 años y hasta 3 vidas.

El miedo es una emoción poderosa y también lo es la pasión. Quizá bastaría con dejar de buscar explicaciones a la injusticia para conducir nuestra pasión con preguntas poderosas. ¿Qué harías si estuvieras en la última semana de tu vida?, ¿qué es lo que realmente me importa?, ¿estoy dónde deseo estar?, ¿soy lo que deseó ser? Y ahora sin responder, que la pasión coja el timón.

Estoy convencido de que en ese barco ya hay mucha gente... Y presiento que más gente se va a embarcar.



Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 1:00 a. m.