Derechos Autor bajo licencia Creative Commons

martes, 6 de diciembre de 2011

...y ahora ¿qué?

Si tuviera que decidir ahora mismo cuál es el siguiente paso a dar en mi vida, me permitiría dar ese paso aún a sabiendas de que mañana pensara que no había sido el paso que quería dar.

Me he encontrado en mi vida más de una vez en la misma situación y ahora tengo claro que no hay espacio para la equivocación.

Estos meses pasados y mis visitas a Colombia me han servido para tirar a la basura muchas de las explicaciones que han marcado mi vida. Equivocarse supone disponer de una verdad a la que aferrarse para justificar las decisiones que uno toma en la vida. Si no hay explicaciones, no puede haber errores y tampoco aciertos. Y esa es la gran liberación.

Tirarse toda una vida pensando en acertar o errar supone una pérdida de energía brutal.
No existe el error cuando una actúa. Querer hacer supone haber juzgado el acto antes de actuar, hacer es vivir sin ataduras. Hoy decido hacer y eso es lo que me sale de las entrañas. Ya habrá tiempo de decir perdón, lo siento, te quiero o rectifico.
Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 11:43 p. m.

sábado, 30 de julio de 2011

... Y seguimos hablando.

Hace unos días me toco vivir una experiencia inolvidable. Delante de casi 100 personas me tocó reconocer que iba a dejar de hablar para empezar a escuchar. Los que estabais conmigo en Bogotá seguro que lo recordáis: ¡Bendita tarea!

A partir de ese momento empecé a darme cuenta de la cantidad de momentos que me he perdido en mi vida. Empezando por no aceptar la realidad en la que encontraba al no dejar que mi cabeza escuchara nada mas allá de mi discurso, de mis ideas fijas, de mis juicios. ¡Cuànto tiempo consumido!, ¡Cuánta energía malgastada!, ¡Cuánta información perdida!

Esta semana me toca hablar y dejar por escrito en este post la cantidad de sorpresas que me he llevado. Empiezo por concatenar un par de noticias. La primera tiene que ver con la declaración de hambruna en Somalia por parte de Naciones Unidas y la segunda con el coste de rescatar a Grecia por segunda vez. Lo que he escuchado se resume en la siguiente pregunta: ¿Qué le urge más a este mundo rescatar una economía o salvar vidas?. Me temo que no me atrevo a responder a esta pregunta porque me echaría a llorar. Y no serian lágrimas de tristeza.

Otra sorpresa. El partido perdedor de las ultimas elecciones municipales en España, actualmente al frente del ejecutivo, decide convocar elecciones generales anticipadas el 20 de noviembre - fecha que coincide con el aniversario de la muerte del dictador Franco. Resumo lo que he escuchado con otra pregunta: ¿Merece la pena apelar a un juego palabras -en este caso de fechas- para revolver la memoria histórica con fines políticos? La respuesta me la ahorro porque la
clase política en España se autocalifica con cada actuación. Y ahora si derramo lágrimas de tristeza.

La mayor de las sorpresas tiene que ver con el cansancio. ¿Alguna vez os habéis preguntado el porqué de que vuestras expectativas no se cumplan?, ¿Por qué la realidad no me devuelve lo que yo esperaba?
En mi caso ha sido una pregunta recurrente. Ahora descubro al dedicarle más tiempo a observar y a escuchar que a hablar, que la realidad siempre me puso la respuesta adecuada, fui yo el que siempre escuchaba mis pensamientos y nunca dejaba hablar a la realidad. Ahora entiendo que siempre hay información en cada desdicha, un aprendizaje en cada pena, una lección en el presente. Escuchar depende de cada uno de nosotros, la información siempre estuvo ahí fuera. Al final va a ser verdad aquello de los Expedientes X: "The truth is out there"...
La information siempre está ahí fuera, la "verdad" la construye cada uno tamizada por la vivencias que llevamos dentro. Y cada uno la suya.
¿No será que no me tocaba?, ¿No será que no podía haber premio para el que nunca ha aprendido del fracaso?, ¡Qué arrogancia pensar que la realidad mancilla mis expectativas! Y ahora derramo lágrimas de alegría.

Vuelvo a callar. Seguimos escuchando...
Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 1:19 a. m.

miércoles, 29 de junio de 2011

Hulapaipo o el pueblo de la ilusión.

A 460 millas náuticas de Ciénaga (Colombia) entre la isla de San Andrés y Providencia, en pleno Caribe, habitó una vez por encima de la superficie del mar, la isla de Hulapaipo.

La isla de Hulapaipo albergaba en su seno a los hulapaipos. Unos indígenas altos, muy altos, con la cara redondeada y los ojos del color del mar, del color del mar en cada época del año. Se decía que que la sonrisa de los hulapaipos inspiraba la ternura y la bondad de la mirada de una madre al sostener por primera vez a su bebe en sus brazos. Una sonrisa interminable y acogedora, una sonrisa maravillosa, llena de deleite y encantamiento.

Los hulapaipos adoraban una única deidad de la nunca se han obtenido representaciones gráficas. Cuenta la leyenda que cada hulapaipo albergaba en sus entrañas
a la diosa Saba, en lo más profundo de su estómago. Los hindúes llaman a este espacio “Manipura” o tercer chacra. Este espacio es el responsable de los procesos purificadores del cuerpo y de la limpieza de toxinas. Los hulapaipos eran puros y estaban exentos de emociones tóxicas. Su confianza en el proceso de su existencia les hacía vibrar en una longitud de onda muy pura. En Hulapaipo el vocablo "mingo" significa tesoro o sorpresa. Todos los hulapaipos atesoraban una sorpresa, un tesoro en sus entrañas.


Cuentan los pescadores de pargo rojo de la zona marítima entre San Andrés y Providencia, que alguna vez al regresar de sus labores de pesca habían conseguido ver la isla de Hulapaipo. En realidad ningún pescador adulto lo había conseguido ver, solo los hijos de pescadores que habían acompañado en alguna ocasión a sus padres en las labores de pesca, relataban haber visto una isla a mitad de camino entre San Andrés y Providencia. Curiosamente la mayoría de testimonios de avistamientos de la isla de Hulapaipo coinciden con vísperas de Navidad y Nochevieja entre las 6.30 y las 7.00 de la madrugada. Al parecer la isla emerge con toda su claridad y su magia. Los más infantes cuentan como se adivinaba la silueta de hulapaipos en la orilla, cubiertos por una luz multicolor que se confunde con el blanco fatuo de la isla. Algún historiador de la zona, conocedor de la leyenda sobre los hulapaipos, describe que la arena de las playas de esta misteriosa isla estaba formada por granos minúsculos del mineral “puramani”, un mineral más duro que el diamante y que solo la lava del volcán de la isla de Hulapaipo y la erosión del mar conseguía deshacerlo. Las arenas de puramani eran las arenas más blancas, inmaculadas y brillantes del Caribe.

Lo más sorprendente sobre la leyenda de este pueblo hulapaipo, es que la existencia de estos habitantes estaba basada en la magia, en el misticismo y en la confianza. Se habla de un ritual divino que hacía que el pueblo hulapaipo fuera tan especial y tan diferente al resto de pueblos indígenas de la zona.

Todas las semanas los hulapaipos repetían un ritual mágico. El sexto día de su calendario semanal, “dosaba” o día de la diosa Saba –diosa de la intuición y la incertidumbre- todos y cada uno de los hulapaipos se encomendaban a su deidad para que les mostrara el camino hacia sus sueños y les ayudara adivinar por sí mismos los retos de la semana siguiente. Cada sábado del calendario hulapaipo era un día de magia e iluminación.

Al final del día y al inicio del día siguiente, el “mingodo” en dialecto hulapaipo "día de “mingo” o día del tesoro y la sorpresa, cada hulapaipo se levantaba con el discernimiento para afrontar los retos de la semana siguiente. La intuición y la sorpresa eran la base de la magia de los hulapaipos. No existían preocupaciones, no había miedos, la intuición se encargaba de los detalles y mágicamente todos los domingos la solución a sus retos, a sus inquietudes aparecía de forma misteriosa delante de sus ojos. Un milagro todas las semanas. Una rutina milagrosa.

Un día, que algunos historiadores se aventuran a hacer coincidir con el 12 de octubre de 1492, la isla desapareció.
La leyenda cuenta que cuando el mundo vibre con la misma energía de todas las Nochebuenas y Nocheviejas del año, la isla emergerá de nuevo y los hulapaipos serán los maestros de toda la humanidad.


Otros historiadores fijan la desaparición de la isla coincidiendo con el final de la Edad Media, la aparición de los primeros físicos en Europa y el declive de los alquimistas. Relatan que muerta la Alquimia, desapareció la isla de Hulapaipo.

Todo son conjeturas, lo único cierto es que entre San Andrés y Providencia ya no existe ninguna isla y que muchos son los hijos de pescadores de la zona que relatan un color blanco, puro y divino, que parece rodear a una isla que emerge de la nada entre las 6.30 y las 7.00 de la madrugada, coincidiendo con las vísperas de Navidad y Nochevieja.

¡Un pueblo sabio, el Hulapaipo!

Dan ganas de encomendarse este mismo sábado a la diosa Saba y a su intuición, para recoger la sorpresa al día siguiente. Yo tengo la esperanza de que algún día todos haremos emerger de nuevo a la isla de Hulapaipo y volveremos a vibrar con la ilusión de un niño pequeño.

Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 10:50 a. m.

lunes, 28 de marzo de 2011

Una nueva forma de hacer.


Imagínate que alguna vez en la vida percibes que hay algo dentro de ti completamente nuevo y crees que a partir de ese momento cambian los cimientos de tu forma de percibirlo todo. Ahí me encuentro ahora mismo. Y todo gracias a personas, a seres humanos.

Las empresas no puede comunicar ni crear nada nuevo porque no tienen cuerpo ni alma. El cuerpo y alma de las organizaciones lo componen todos y cada uno de sus empleados. Si sus empleados no vibran de forma especial con sus clientes, no es posible construir nada nuevo, nada evolutivo.
La forma en la que se relacionan las personas no puede ser reemplazado por comunicación. La imagen de las compañías se construye por el sumatorio de experiencias de interacción entre personas. No podemos construir una experiencia con publicidad, ni con comunicación. Si las personas no generan esa experiencia en su interacción con otros seres, hablemos de empleados y clientes en este caso, no es posible construir una experiencia nutritiva a través de la comunicación. La virtualización de las relaciones actuales (teléfono, e-mail, redes sociales) solo alarga el brazo de la comunicación, de la publicidad, pero en el momento de interactuar las personas es donde esa promesa se transforma en un ejercicio consistente o inconsistente. Son las personas en su interacción con otras personas las que crean algo nuevo. La publicidad sólo anticipa promesas y las promesas no cumplidas generan cadenas de rupturas de compromisos.

Sustituir el trato personal por la generación de mensajes o la interacción virtual entre personas -empleados y clientes- es destruir el mágico momento de una relación cara a cara. Pretender hacer llegar la misión, la visión y los valores de una empresa a través de la publicidad, la comunicación o a través de relaciones virtuales, supone reducir la relación entre una empresa y sus clientes a mensajes, a lenguaje, renunciando al contacto físico y limitando drásticamente la parte más emocional de la interacción entre seres humanos.

Hoy reconozco que he dejado de creer en el poder transformacional de la publicidad y de las relaciones virtuales para generar un mundo bello. Hoy inicio mi camino de aprendizaje.

Seguimos hablando.
Quantum Markethink - El blog de Bernardo Crespo, Actualizado en: 2:20 a. m.